El conjunto de caracteres internacionales y algunos propios de cada país se almacenan de la misma forma en todos los ordenadores, mediante el código ASCII. A cada carácter se le asigna un numero entre 0 y 255, que en el lenguaje binario está representado por un byte (8bits). Esos números decimales son convertidos por la computadora en números binarios para ser posteriormente procesados.
De esta forma es posible que las computadoras de diferentes fabricantes logren entender los mismos códigos.